
Peter Paul Rubens · PD
Diana y sus ninfas sorprendidas por sátiros
Ficha
La historia
En 1639 Felipe IV encargó de golpe 18 cuadros grandes para sus habitaciones del Alcázar de Madrid, y los quiso del pintor más solicitado de Europa. Este es uno de ellos. Mide más de tres metros de largo por cerca de metro y treinta de alto, un formato pensado para ir encajado en lo alto de una sala. La escena es una interrupción. Diana y sus ninfas descansan en un claro después de la cacería y unos sátiros irrumpen desde el bosque. Rubens resolvió el encargo como se resolvían en su taller, diseñando el conjunto y repartiendo el trabajo: los animales los pintó Frans Snyders, el mejor especialista en fieras de aquellos años, y el paisaje Jan Wildens.




