
Diana implora a Júpiter que no la someta a las leyes del himeneo
Ficha
La historia
El argumento de este techo procede de un poema griego escrito en Alejandría hace unos 2.300 años. En su himno a Artemisa, el poeta Calímaco presenta a la diosa, todavía una niña, subida a las rodillas de su padre Zeus y pidiéndole una lista de regalos, un arco y flechas, un cortejo de ninfas, los montes para cazar y, sobre todo, permanecer virgen para siempre. Con sus nombres romanos son Diana y Júpiter, y Prud'hon pinta el momento de la súplica. Diana, con el carcaj al hombro, sube flotando hacia el rey de los dioses sentado en su trono y le tiende las manos, mientras otras divinidades miran desde las nubes.
El tema no lo eligió él. El 6 de marzo de 1801 el consejo del museo del Louvre le encargó el techo de una sala de las nuevas galerías de escultura antigua, cuyo programa había fijado Ennio Quirino Visconti, el erudito italiano que dirigía las antigüedades. Estaban previstas dos escenas más a los lados, Diana portadora de luz con dos antorchas y la Noche apagando las antorchas del día. Solo se pintó el lienzo central. Está fechado en 1803 y sigue en su sitio, en el techo de una sala de antigüedades griegas que se llama sala de Diana.




