
Ecce Homo
Ficha
La historia
El 27 de septiembre de 1642 Guercino dejó Cento, la pequeña ciudad donde había trabajado casi toda su vida, y se instaló en Bolonia. Un diario local de aquellos años cuenta que su amigo el conde Filippo Aldrovandi le insistió en que se marchara, para alejarlo de los peligros de la guerra de Castro, que la familia del papa Urbano VIII libraba entonces contra el duque de Parma.
Dos años después, el 30 de septiembre de 1644, su libro de cuentas anota 50 ducatones pagados por Giovanni Battista Tartaglioni, de Módena, por un Ecce Homo. Gracias a esa línea se identifica este lienzo. Guercino cobraba casi siempre tarifas fijas según el número de figuras, entre 25 y 35 ducatones por una cabeza y entre 40 y 60 por una media figura. De las cinco veces que el libro registra el tema, esta es la única media figura de Cristo solo.
Ecce homo, he aquí el hombre, es la frase con la que Pilato, en el Evangelio de Juan, muestra a la multitud a Jesús ya flagelado. Guercino suprime a Pilato y al gentío y deja solo a Cristo, con el manto de púrpura y la corona de espinas. El museo subraya lo terrenal que sigue siendo, con gotas de sudor entre la nariz y los ojos, las marcas del látigo en el pecho, los brillos sobre las gotas de sangre y la boca entreabierta.
En 1750 el cuadro figura ya en los inventarios de los Corsini, con la nota de que procedía de la herencia de un cardenal de la familia Cibo.




