
Flores en un jarrón
Ficha
La historia
Hacia 1685, cuando pintó este ramo, Rachel Ruysch tenía unos 21 años. Dos años antes había muerto su maestro, el pintor de flores amsterdamés Willem van Aelst, con quien se había formado desde los 15. Él le enseñó a disponer un ramo de modo que pareciera reunido al azar, y esa soltura se percibe en todo el cuadro. Las flores casi no pesan. Las aguileñas azules flotan en la penumbra y la madreselva apenas roza el anaquel de piedra. Sin embargo, todo se sostiene sobre diagonales. Una baja desde una aguileña, pasando por la bola blanca de un viburno y la gran peonía pálida, hasta un saltamontes medio oculto en la madreselva. Hormigas y orugas se afanan entre las hojas, y en el borde un capullo carmesí de peonía casi se pierde en la sombra.




