
Estela funeraria de Mnesarete
Ficha
La historia
Hacia el año 380 a. C., en el Ática, la campiña de Atenas, una familia colocó esta alta piedra de mármol sobre la tumba de una mujer joven. La inscripción del arquitrabe la nombra Mnesarete, hija de Sócrates. El filósofo Sócrates había sido condenado a muerte en Atenas unos 20 años antes. Se trata de otro hombre con ese nombre tan corriente, del que no sabemos nada más, y los hijos del filósofo, además, fueron todos varones.
El epigrama de debajo enumera lo que ella dejó atrás. Al marido, a sus hermanos, el dolor de su madre, a su hijo y la fama perdurable de una gran virtud. Ahora, dice, la morada de Perséfone, reina de los muertos, guarda a Mnesarete, que alcanzó la cima de toda virtud.
Está sentada en un taburete de patas torneadas, con los pies sobre un escabel, y con la mano derecha levanta un poco el manto, como si fuera a cubrirse la cabeza. Tiene la mirada baja. Ante ella, una sirvienta con las manos entrelazadas inclina también la cabeza. El marco arquitectónico parece reunir a las dos mujeres en un mismo espacio, y el museo señala que pertenecen a mundos distintos, la muchacha al de los vivos y Mnesarete al de los muertos.



