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Almiares bajo un cielo lluvioso
Ficha
La historia
Esta es una de las últimas cosas que pintó Van Gogh. En julio de 1890 estaba en Auvers-sur-Oise, un pueblo al norte de París, y trabajaba a un ritmo febril, a veces un lienzo al día, entre los trigales tras la siega. Aquí un enorme almiar de trigo cortado llena casi todo el cuadro, pesado y dorado, mientras por encima el cielo se arremolina en gris y blanco con largas pinceladas húmedas, un chubasco que pasa. Aquel verano pintó varios de estos cuadros de campo en el mismo formato ancho y bajo que le gustaba para el campo abierto. A las pocas semanas de dejar este lienzo estaba muerto, a los 37 años. El almiar sigue en pie donde lo dejaron los segadores, en mitad del campo, aguardando a que escampe.




