
Carel Fabritius · PD
Hera escondiéndose durante la batalla entre los dioses y los gigantes
Ficha
La historia
Hacia comienzos de la década de 1640, un jovencísimo Carel Fabritius, formado en el taller de Rembrandt en Ámsterdam, pintó esta figura junto al agua, rodeada de pavos reales. Lo curioso es que nadie sabe con certeza a quién representa. En 1883 se la creyó Narciso contemplando su reflejo, pero la figura levanta la vista en lugar de mirar el agua. En 2004 un catálogo del Museo Pushkin propuso otro nombre: Hera, la reina de los dioses griegos, precisamente por esos pavos reales, que eran su ave. Tampoco encaja del todo, pues no se explica por qué la sorprenden peinándose ni por qué no aparece cerca del mar. Hoy la obra conserva en el museo ese título de compromiso, escogido por los pavos reales que la acompañan.




