
Francisco de Zurbarán · PD
La Inmaculada Concepción
Ficha
La historia
En la Sevilla de 1632, la Inmaculada Concepción era una causa que sacaba a la gente a la calle. La ciudad se había comprometido por juramento a defender que María fue concebida sin pecado original, una idea que Roma aún no había declarado dogma, y las procesiones se sucedían. Zurbarán, recién convertido en el pintor de referencia de la ciudad, le dio cuerpo a esa devoción. Pintó a una joven serena de pie sobre la media luna y un coro de querubines, con el monograma AM del Ave María al cuello. A los lados, ángeles sostienen azucenas y rosas, símbolos de pureza, y unas tablillas con versos del Cantar de los Cantares. Sobre su cabeza, una corona de estrellas se abre entre las nubes.




