
La isla de los muertos
Ficha
La historia
En 1897, cuando Böcklin cumplió 70 años, el conde Waldemar von Oriola le envió un telegrama de felicitación, y el pintor se refirió a él y a su esposa como los felices dueños de «la isla de las tumbas». Así llamaba Böcklin a este cuadro. Esa esposa era Marie Berna, viuda del financiero Georg von Berna, muerto de difteria en 1865. En abril de 1880 había visitado el taller del pintor en Florencia y le había encargado una versión propia de la isla que vio allí. Böcklin se la pintó más pequeña, sobre tabla, y a finales de junio se la envió a Büdesheim, cerca de Fráncfort. En la carta del 29 de junio le decía que podría adentrarse soñando en el mundo de las sombras, hasta creer sentir el aliento suave y tibio del mar. La tabla siguió en su casa hasta su muerte, en 1915. Sus herederos la vendieron en 1924 a un marchante de Lucerna, y en 1926 la compró el Metropolitan de Nueva York.




