
Bartolomé Esteban Murillo · PD
El sueño de Jacob
Ficha
La historia
Este lienzo nunca se pensó para una iglesia. Hacia 1660 el marqués de Villamanrique quiso grandes telas para su palacio sevillano, y Murillo le desplegó la historia de Jacob en cuatro enormes cuadros. Aquí Jacob duerme sobre el suelo desnudo, la cabeza apoyada en una piedra, mientras los ángeles suben por un haz de luz hacia un claro entre las nubes del atardecer. Es el sueño del Génesis, la escalera que se alza hasta el cielo. A quien conoce a Murillo por sus tiernas vírgenes y sus pilluelos sevillanos le sorprende cuánto espacio ocupa aquí el paisaje. Levantó esa campiña amplia y luminosa a partir de estampas flamencas, un género que cultivó pocas veces. La tela llegó a San Petersburgo en 1811, comprada en París para el Ermitage, donde sigue colgada junto a su pareja, Isaac bendiciendo a Jacob.




