
Joaquín y Ana en la Puerta Dorada
Ficha
La historia
Durante siglos, este encuentro sereno de dos ancianos fue la imagen con la que el arte europeo representó una de sus ideas más discutidas. La leyenda medieval cuenta que a Joaquín y a Ana, largo tiempo sin hijos, un ángel les anuncia por separado que tendrán una hija. Corren a encontrarse en la Puerta Dorada de Jerusalén, y aquel abrazo se entendió como el instante en que María fue concebida, libre de la mancha que la teología atribuía a todo otro niño. Cuando Fries lo pintó, en 1512, esa afirmación aún se disputaba con dureza entre las órdenes religiosas y no sería doctrina firme de la Iglesia hasta siglos después. Él no le pone dramatismo alguno. Dos viejos se encuentran ante la puerta de una ciudad y se abrazan, rodeados de figuras con la ropa cotidiana de sus villas suizas.


