
Fabrizio Garrisi · CC0
Júpiter y Ganímedes
Ficha
La historia
Hacia 1760 media Europa seguía con pasión las excavaciones de Herculano y Pompeya, y cada pintura antigua que salía a la luz se comentaba en Roma durante semanas. Esta apareció ese mismo año y engañó precisamente a quien mejor debía saberlo. Johann Joachim Winckelmann, el erudito alemán que había puesto de moda el arte griego, escribió en su Historia del arte de la Antigüedad, de 1764, que eclipsaba todas las pinturas halladas en Herculano, y que Ganimedes, el joven pastor troyano raptado por Júpiter para servirle de copero, era una de las figuras más bellas que nos había dejado el mundo antiguo. Era una falsificación. El museo la atribuye a Anton Raphael Mengs, amigo íntimo de Winckelmann, o quizá a su cómplice Giovanni Battista Casanova, pintor y hermano del célebre Giacomo, y la entiende como una trampa pensada para desacreditar al estudioso. Se pintó como un fresco auténtico sobre el enlucido, más tarde se trasladó a lienzo, y el Estado italiano la compró en 1895.



