
J. M. W. Turner · PD
Paisaje con un río y una bahía al fondo
Ficha
La historia
Turner nunca terminó este cuadro, y tampoco quiso que nadie lo viera. En sus últimos años, hacia 1845, dejó en el taller decenas de telas como esta, planteadas como amplias franjas de luz y agua a las que jamás añadió el detalle. Los coleccionistas las llamaron después sus colour beginnings, sus comienzos de color. Lo que parece pura atmósfera es un lugar real, el punto donde el río Wye desemboca en el ancho estuario del Severn, en la frontera de Gales. Por la pintura sola nadie lo adivinaría. Se identificó comparándolo con un pequeño grabado que el propio Turner había hecho de ese mismo paraje en 1811. Durante décadas el cuadro quedó sin registrar y desconocido. Lo compró el coleccionista parisino Camille Groult, de los primeros en el continente que buscaron pintura inglesa, y en 1967 entró en el Louvre, donde apenas cuelga otro óleo suyo.




