
Hans Memling · PD
La Virgen con el Niño y santa Ana
Ficha
La historia
Hacia 1480 el culto a santa Ana, la madre de la Virgen, se extendía con rapidez por el norte de Europa. Detrás había una larga disputa entre teólogos sobre si la propia María había sido concebida sin pecado original, y a finales de la década de 1470 el papa Sixto IV dio a la fiesta de su Inmaculada Concepción una misa propia. Venerar a Ana era una manera de defender esa creencia. Imágenes como esta la muestran sosteniendo a su hija, que a su vez sostiene al Niño, tres generaciones en un solo grupo, el tipo que en España se llama santa Ana triple. Memling la pintó en la cara exterior de un pequeño díptico plegable, de modo que era lo que veía su dueño cuando las hojas estaban cerradas. Más tarde se separó del reverso de la tabla de san Jorge. El museo señala que está pintada con menos ambición que las dos escenas interiores.




