
Hans Memling · PD
Virgen del rosal
Ficha
La historia
La idea que hay detrás de este jardín es muy antigua. En el Cantar de los Cantares el esposo llama a su amada huerto cerrado, y los predicadores medievales leyeron esa frase como una imagen de la Virgen, pura e intacta. Los pintores de los Países Bajos la convirtieron en un lugar concreto, un pequeño prado cercado por un muro o por un seto de rosas, y ese es el escenario que eligió Memling en Brujas en la década de 1480. Los ángeles rodean a María y al Niño y tocan música para ellos, y uno le ofrece al pequeño una manzana, que él acepta de buen grado. El museo ve en el gesto un anuncio del sacrificio futuro, porque la manzana recuerda el fruto del pecado original que la muerte de Cristo debía reparar. La tabla, de roble, mide apenas unos 43 centímetros de alto. Llegó a Múnich en 1799 desde la galería de los duques de Zweibrücken.




