
Martirio de San Thiemo (interior); tres donantes femeninas arrodilladas (exterior)
Ficha
La historia
Un hombre con turbante levanta una ancha hoja curva sobre la cabeza de un arzobispo arrodillado en el empedrado, con vestiduras de brocado, la mitra y el báculo caídos a su lado. Es Thiemo de Salzburgo, que partió a la cruzada de 1101 y no regresó. Antes de ocupar la sede, se le tenía por un pintor y escultor de talento, y luego se le veneró como patrón de escultores y fundidores. Su leyenda cuenta que le sacaron las entrañas con un huso, que pasó a ser su atributo habitual. Este pintor vienés de hacia 1500 pone, en cambio, una espada en manos del verdugo. En la plaza del fondo, otros prisioneros son torturados junto a una columna o cuelgan de una viga. En la cara exterior de la puerta aparecen las donantes, tres mujeres arrodilladas con tocas blancas bajo filacterias en blanco que se despliegan. La pintura desprendida se ha llevado casi todo el rostro de la tercera.