
Caspar David Friedrich · PD
Recuerdo de los montes Gigantes
Ficha
La historia
Friedrich pintó estas montañas en 1835, el año en que un derrame cerebral le dejó la mano derecha casi inútil y le impidió seguir trabajando al óleo como antes. La cordillera es la de los Gigantes, en la frontera de Bohemia, que él había recorrido a pie en 1810; la pintó de memoria, 25 años después, como una cadena de cumbres azuladas que se desvanecen en la niebla. En sus últimos años, pobre y casi olvidado en Dresde, encontró un apoyo inesperado en Rusia: el poeta Vasili Zhukovski, preceptor del heredero al trono, admiraba su obra y movió a la familia imperial a comprarle cuadros. Por esa vía llegó esta tela a San Petersburgo, donde el Hermitage guarda hoy nueve de sus pinturas.




