
Sailko · CC-BY-3.0
Mercurio y Argos (boceto para la Torre de la Parada)
Ficha
La historia
En 1636 Felipe IV decidió decorar la Torre de la Parada, el pabellón de caza que tenía en el monte de El Pardo, a las afueras de Madrid. El encargo viajó a Amberes, al taller de Rubens, que rondaba los sesenta años y andaba muy castigado por la gota. En año y medio salieron de allí más de sesenta lienzos con historias de las Metamorfosis de Ovidio. Rubens pintaba primero una maqueta pequeña, rápida y ya en color, y luego pintores flamencos como Jordaens o Van Thulden la llevaban al tamaño definitivo.
Esto es una de esas maquetas. Cuenta el momento en que Mercurio adormece con su flauta a Argos, el guardián de cien ojos al que Juno había puesto a vigilar a Ío, para poder matarlo. Después Juno recogió aquellos ojos y los repartió por la cola del pavo real.
La versión grande está en el Prado. El pabellón se arruinó en el siglo XVIII y hoy apenas quedan restos. De los bocetos, doce se conservan en Bruselas.




