
Peter Paul Rubens · PD
El milagro de San Ignacio de Loyola
Ficha
La historia
Este cuadro, de más de cinco metros de alto, ocupó hacia 1617-1618 el altar mayor de la nueva iglesia de los jesuitas de Amberes, pero no en solitario. Se alternaba con los Milagros de san Francisco Javier, que también está hoy en Viena, de modo que los fieles veían a uno u otro santo de la orden según el momento del año litúrgico. Rubens se encargó de toda la decoración del templo. Aquí juntó episodios basados en hechos transmitidos de la vida del fundador con el repertorio habitual de una vida de santo, endemoniados que se retuercen y demonios que huyen de ellos mientras Ignacio alza la mano. Frente al boceto al óleo de la misma sala, más suelto, la obra acabada es deliberadamente más didáctica. Que se conserve es casi una suerte. En 1718 un rayo cayó sobre la iglesia y el incendio destruyó las pinturas del techo que Rubens había diseñado para ella.




