
Peter Paul Rubens · PD
Milagro de san Ignacio de Loyola (estudio)
Ficha
La historia
En esta sala cuelgan dos etapas del mismo encargo. Esta tabla de roble, de un metro de alto, es el modelo que Rubens pintó hacia 1615 o 1616, y muy cerca está el retablo terminado para la iglesia de los jesuitas de Amberes, de más de cinco metros. El cuadro pequeño tenía dos funciones. Primero, mostrar a los padres jesuitas lo que iban a recibir, con la composición y el color ya decididos. Después pasaba al taller, donde los ayudantes lo trasladaban al tamaño definitivo, y al final Rubens repasaba él mismo el lienzo grande. El boceto es, por tanto, la versión que es solo suya de principio a fin. Los dos cuadros estuvieron unos 160 años con los jesuitas de Amberes y en 1776 se compraron juntos en su casa profesa con destino a Viena. Pocos años después Rubens volvió al mismo santo para la iglesia de los jesuitas de Génova, donde aquel retablo sigue colgado.




