
Caspar David Friedrich · PD
Mañana en los montes de los Gigantes
Ficha
La historia
En el verano de 1810 Friedrich recorrió a pie los Montes de los Gigantes, en la frontera de Bohemia, junto a su amigo el pintor Kersting, y llenó cuadernos de apuntes. De ellos no salió una montaña real, sino una inventada: reunió varias cumbres en una sola y la coronó con un crucifijo. Abajo, un hombre trepa las últimas rocas y una mujer le tiende la mano hacia lo alto. El verdadero asunto es la luz, la niebla fina del amanecer que se deshace en capas hasta que las sierras lejanas se disuelven en aire pálido. Un año después de exponerlo en Dresde, el rey de Prusia, Federico Guillermo III, lo compró y lo colgó en su palacio de la avenida Unter den Linden, en Berlín. La cruz de hierro se recorta contra el cielo que clarea.




