
Mosaico de las palomas
Ficha
La historia
Hacia el año 77, Plinio el Viejo, en su enorme Historia natural, nombró al mosaicista más célebre de todos, Sosos, que había trabajado más de dos siglos antes en Pérgamo, la capital del reino griego de Asia Menor. De su obra destacaba una paloma que bebe de un cuenco y oscurece el agua con la sombra de su cabeza, mientras otras toman el sol y se acicalan en el borde.
El original de Sosos se ha perdido. Este panel retoma su invención, y el museo lo describe como versión de una obra pergamena del siglo II a. C. atribuida a él. Ocupaba el centro de un pavimento en la Villa Adriana, cerca de Tívoli, la residencia campestre de un emperador conocido por su pasión por el arte griego, y está compuesto con teselas de una pequeñez excepcional.
En abril de 1737 lo sacó a la luz monseñor Giuseppe Alessandro Furietti, un eclesiástico que excavaba en la villa y que creyó haber encontrado el pavimento original de Sosos. La cenefa que lo enmarcaba se cortó en paneles más pequeños, y uno de ellos se conserva hoy en el Victoria and Albert Museum de Londres. Las palomas se convirtieron después en uno de los motivos favoritos de los talleres romanos de micromosaico, que las copiaban en miniatura para los viajeros.

