
Paisaje de montaña con rebecos
Ficha
La historia
En 1849 Arnold Böcklin tenía 22 años y acababa de salir de la Academia de Düsseldorf, donde había estudiado paisaje con Johann Wilhelm Schirmer, pintor de escenarios amplios y bien compuestos. Esta vista de alta montaña conserva aún esa enseñanza. El primer plano queda en sombra mientras las cumbres lejanas reciben la luz, y un rebeco, la ágil cabra salvaje de las alturas, avanza por la roca. Aquí no hay mito ni alegoría, solo tiempo atmosférico y piedra vistos por un joven pintor suizo al modo del Romanticismo alemán que le habían enseñado. Es un óleo modesto, pintado mucho antes de que se marchara a Italia y diera con los temas extraños y poéticos que lo hicieron célebre.




