
Kurós de Múnich
Ficha
La historia
Cuando se talló esta estatua, hacia el 540 o el 530 a. C., Atenas estaba gobernada por el tirano Pisístrato, y las grandes familias del Ática, la campiña que rodea la ciudad, seguían señalando sus tumbas con costosas figuras de mármol. Este joven es una de ellas, una estatua funeraria del Ática, y con algo más de dos metros es más alto que un hombre.
Si se le compara con el kurós de Tenea, en esta misma sala y unos 20 años anterior, el cambio salta a la vista. El cuerpo es más pesado y musculoso. El pelo ya no cae sobre los hombros, es más corto, con rizos en espiral que enmarcan la cara y se separan sobre el centro de la frente. Los especialistas lo comparan de cerca con el kurós de Anavyssos, llamado Kroisos, otra estatua funeraria ática que hoy está en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas.
La Gliptoteca lo adquirió en 1910, mucho después de la época de su fundador, el rey Luis I. El tono pardo rojizo que tiñe el mármol procede de la tierra rica en hierro en la que estuvo enterrado.




