
J. M. W. Turner, Newark Abbey, 1807. Wikimedia Commons. · PD
Abadía de Newark
Ficha
La historia
Por este lienzo, pintado hacia 1807, pagó 200 guineas sir John Leicester, un baronet de Cheshire que coleccionaba obra de pintores británicos vivos. Turner lo había expuesto en su propia galería de Londres. El paisaje nació de un viaje de 1805, el año de Trafalgar, en el que Turner pasó semanas recorriendo en barca el Támesis y sus afluentes y tomando apuntes del natural. Uno de esos afluentes es el Wey, en Surrey, convertido en vía navegable ya en 1653, con esclusas, molinos y barcazas. En su orilla quedan las ruinas del priorato de Newark, una comunidad de canónigos agustinos clausurada bajo Enrique VIII en 1538. Turner deja las ruinas al fondo, como una silueta gris y pálida, y llena el primer término con el río de trabajo, con sauces viejos, una esclusa y barcazas amarradas bajo un cielo de atardecer con vetas color crema y rosa. En la barcaza más cercana arde un fuego pequeño, donde los barqueros se preparan la cena.




