
Bartolomé Esteban Murillo · PD
Nicolás Omazur
Ficha
La historia
Sevilla tenía entonces algo que casi ninguna otra ciudad de la península tenía, una colonia de comerciantes extranjeros que le daba dinamismo y cosmopolitismo, y que probablemente movió el gusto artístico local. Nicolás Omazur venía de Amberes, se dedicó al comercio, escribió poesía y coleccionó cuadros, varios de ellos de Murillo, que era amigo suyo y lo retrató en 1672. La imagen está resuelta con una austeridad muy lejana de la riqueza cromática de sus pinturas religiosas, más cerca de la tradición retratística flamenca. La obra está recortada por los cuatro lados, y por una copia antigua se sabe que llevaba alrededor una inscripción latina con la firma y la fecha. Queda la calavera, que convierte el retrato en una vanitas.




