
Caspar David Friedrich · PD
Roble en la nieve
Ficha
La historia
Hacia el final de la década de 1820, el gusto del público alemán se alejaba de Caspar David Friedrich. Los pintores más jóvenes ofrecían paisajes más luminosos y llanos, y sus vistas solemnes, cargadas de presencia divina, empezaban a parecer anticuadas. Había pasado de los 50, andaba escaso de dinero y cada vez más solo. Hacia 1827 pintó un viejo roble, desnudo y retorcido, plantado en la nieve sobre un lienzo apenas mayor que una hoja de papel. Al roble volvió durante casi toda su vida. Estudiaba ejemplares reales con enorme cuidado y daba a cada uno su carácter torcido, y un roble invernal como este, despojado y aún firme en su sitio, encerraba para él la idea sencilla de la resistencia, de un ser vivo que aguarda el fin del frío. No hay senda ni figura, nada que distraiga del árbol. La nieve aplana la distancia al fondo y las ramas quedan trazando sus propias líneas oscuras contra el cielo pálido.




