
Anciana bendiciendo la mesa, conocida como «La oración sin fin»
Ficha
La historia
Al cuadro se le conoce como «La oración sin fin», y el gato explica el porqué. Una anciana, con los ojos cerrados y las manos juntas, bendice la mesa ante una comida ya servida, pan, un plato de pescado, una jarra de gres y un pequeño cazo con una cuchara dentro. No tiene ninguna prisa. Abajo, en la esquina de la mesa, un gato ha clavado las uñas en el mantel y tira de él, harto de esperar. Nicolaes Maes pintó la escena en Dordrecht hacia 1656, con unos 22 años, y el público holandés de su tiempo veía en la paciencia de la anciana lo esencial, una lección de dominio de sí y de deber hacia Dios. En el estante que hay detrás de ella se ven un reloj de arena y un embudo de hojalata, y más abajo cuelga de la pared un manojo de llaves.



