
Vincent van Gogh, Olive Trees, 1889. Wikimedia Commons. · PD
Olivos
Ficha
La historia
Este olivar salió del sanatorio de Saint-Rémy, en Provenza, el 3 de enero de 1890, dentro de un envío de lienzos que Van Gogh mandó a su hermano Theo, en París. Lo había pintado al aire libre en noviembre, y es uno de los cinco olivares de ese mes. El cuadro siguió en la familia de Theo hasta 1926. En 1937 lo compró el coleccionista londinense sir Victor Schuster, que entregó a cambio, en parte, otro Van Gogh, «Mujeres recogiendo aceitunas», y desde julio de 1940, en plena guerra, su colección se guardó en la Tate Gallery. Hoy los dos cuadros están en el Metropolitan de Nueva York, el cedido desde 1995 y este desde 1998. Merece la pena fijarse en el cielo. Está hecho de toques pequeños y sueltos, un punteado que el museo relaciona con Georges Seurat, el pintor parisino de los puntos de color, y contrasta con las pinceladas gruesas y curvas de los árboles y de la tierra amarilla.




