
Artemisia Gentileschi · PD
María Magdalena penitente
Ficha
La historia
En la Casa de Pilatos de Sevilla hubo un cuadro que los escritores españoles del siglo XVII daban por célebre. Lo había comprado en Roma, en 1626, Fernando Enríquez Afán de Ribera, tercer duque de Alcalá, entonces embajador ante el papa, junto con otras dos pinturas de Artemisia Gentileschi. Este lienzo se pintó hacia 1625 y 1626, quizá por encargo suyo. Los pintores lo copiaron. Dos de aquellas copias siguen hoy en la catedral de Sevilla y en el Museo Soumaya de Ciudad de México. El original se quedó con los herederos del duque, desapareció del registro y no volvió a asomar hasta una subasta francesa en 2001. Desde 2024 está en Fort Worth.
La Magdalena se ha hundido en un sillón de respaldo alto, con los ojos cerrados y la mejilla apoyada en la mano floja, un mechón castaño rojizo enredado entre los dedos. A la izquierda, en penumbra, quedan sobre una mesa un pomo de ungüento y un espejito de marco negro. Todavía lleva el pendiente de perla y la pulsera de oro. El lienzo conserva su bastidor fijo del siglo XVIII.




