
GoldenArtists · PD
Pinos contra un cielo rojo al atardecer
Ficha
La historia
En diciembre de 1889 Van Gogh llevaba medio año en el manicomio de Saint-Paul-de-Mausole, junto a Saint-Rémy, en Provenza. Mientras escribía a su hermana Willemien le habló del lienzo que tenía entre manos: unos pinos desgarrados contra un cielo rojo, naranja, amarillo. Salía a trabajar al jardín incluso con mistral, el viento frío que baja por el valle del Ródano y no deja quieto un caballete. El color no acabó de convencerle y después pasó un tono verde por todo el cielo. En la paleta, contaba, ese verde parecía un blanco sucio, y sin embargo a distancia rompe los tonos y los suaviza. Esa capa sigue ahí, y se nota al alejarse unos pasos del cuadro.




