
Vincent van Gogh, Ploughed fields, 1888. Wikimedia Commons. · PD
Campos arados
Ficha
La historia
El 25 de septiembre de 1888 Van Gogh escribió a Theo desde Arlés y dibujó este lienzo dentro de la carta. Enumeró sin adornos lo que hay en él. Un cielo azul con nubes blancas. Un campo inmenso de un lila ceniciento, surcos, innumerables terrones, y en el horizonte colinas azules, matorrales verdes y pequeñas granjas de tejados naranjas.
Una semana antes se había instalado en la casa amarilla de la plaza Lamartine, su primera casa propia en años, y andaba pensando en las paredes. Para este cuadro encargó un marco de abeto blanco, una madera clara elegida para acompañar los colores. A Theo le dijo que la pintura era más tranquila que otras suyas, y esperaba que eso ayudase a encontrarle comprador. No lo encontró. El lienzo seguía en la familia cuando él murió.
La pasta va gruesa y en todas direcciones para levantar la tierra volteada, y en la misma carta explicó por qué todavía no podía enviarlo. Un cuadro tan cargado, decía, hay que tratarlo como el vino más fuerte. Tiene que fermentar.




