
Retrato de hombre
Ficha
La historia
Muy pocos retratos independientes se dan con seguridad a Vittore Carpaccio. El más firme es el Joven caballero en un paisaje del Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, firmado y fechado en 1510 en un papelito sobre la hierba, y aun así ese lienzo pasó por obra de Durero hasta 1919. La mayoría de los rostros que Carpaccio pintó del natural están en sus grandes telas narrativas para las cofradías venecianas, donde miembros de la hermandad aparecen entre la multitud, como en la escena junto al puente de Rialto que pintó en la década de 1490 para la Scuola di San Giovanni Evangelista. Con esas multitudes comparan los especialistas una cabeza aislada como esta.
El hombre aparece hasta la cintura y vuelto hacia la izquierda, con el pelo largo bajo un gorro oscuro y una mano con un anillo en el borde inferior. Detrás cuelga un fondo oscuro, y a cada lado asoma una franja de cielo y campo abierto. El museo mantiene la etiqueta prudente, atribuido a Carpaccio. La tabla llegó a Boston junto con un retrato de mujer del mismo tamaño, y ambos figuran en el catálogo como pareja.

