
Rembrandt · PD
Retrato de un hombre levantándose de su silla
Ficha
La historia
En 1633 Rembrandt, con poco más de 25 años, acababa de instalarse en Ámsterdam y era ya el retratista de moda entre los prósperos comerciantes de la ciudad. Aquí resuelve el retrato de un hombre acomodado de un modo poco común: no lo pinta quieto, sino incorporándose de su silla, como si fuera a recibir a alguien. Ese alguien estaba pintado. La obra formaba pareja con el retrato de una mujer, probablemente su esposa, encargados quizá juntos para una boda. Los dos cuadros se separaron en 1793 y hoy están lejos uno del otro: el hombre en el Taft Museum de Cincinnati, la mujer, con su abanico, en el Metropolitan de Nueva York.




