
Retrato de una mujer, llamada «La monja»
Ficha
La historia
Durante casi todo el siglo XIX a esta mujer se la llamó monja, y no lo era en absoluto. El velo sobre el cabello y el vestido oscuro eran moda florentina corriente hacia 1510, pero bastaron para engañar a quienes la miraron después, y un comerciante romano, Felice Cartoni, parece haberla bautizado como la Monaca, la monja, para venderla mejor en 1819. La ofrecía como un Leonardo. Esa esperanza se mantuvo mucho tiempo, hasta que la factura seca y menuda del rostro hizo pensar otra cosa, y el nombre pasó por Perugino, Piero di Cosimo y otros antes de que los estudiosos se detuvieran en Ridolfo del Ghirlandaio. Detrás de la historia queda algo sencillo que mirar: una joven en una logia en sombra, un pequeño libro abierto entre las manos y un anillo de oro vuelto hacia la luz, con las torres de Florencia asomando por los vanos a su espalda.


