
Albrecht Dürer · PD
Retrato de un hombre joven.
Ficha
La historia
Los retratos alemanes de hacia 1500 muestran casi siempre rostros serios. El retrato servía para dejar constancia de la posición de un hombre, y cualquier irregularidad en la boca era algo que el pintor corregía sin hacer ruido. En esta tabla pequeña, pintada al óleo sobre abeto entre 1500 y 1510 aproximadamente, la sonrisa torcida y asimétrica del muchacho se ha quedado tal cual. El Museo de Bellas Artes de Budapest hace de esa boca sin corregir el asunto del cuadro, y recuerda la regla del propio Durero: cuanto más de cerca sigue la obra a la vida, mejor parece.
Otra cuestión es si la pintó él. Budapest se la da a Durero sin reservas. Fedja Anzelewsky, cuyo catálogo razonado de 1971 sigue siendo el de referencia, la dejó fuera, y otros estudiosos la han atribuido a sus discípulos Hans Baldung Grien o Hans Süss von Kulmbach. Al joven nunca se le ha puesto nombre. Una vieja propuesta ve en él a Endres Durero, hermano menor del pintor y orfebre en Núremberg.




