
Retrato de Amalia Gavrilova
Ficha
La historia
Se recuerda a Ivan Mrkvička sobre todo por sus escenas concurridas de mercados y fiestas de aldea búlgaros, pero en 1896 sentó a una sola mujer, Amalia Gavrilova, para un retrato formal. El año importa. Ese mismo año el pintor, nacido en Bohemia, ayudó a fundar en Sofía la escuela de dibujo de la que salió la academia nacional de arte de Bulgaria. Para entonces era ya una figura fija de la joven capital, y un retrato de sociedad como este formaba parte del oficio, un modo de fijar los rostros de quienes construían la nueva burguesía búlgara. La pintó con el realismo sencillo y firme que había traído de Europa central, la manera que pronto enseñaría a los primeros pintores formados del país.

