Rachenitsa
Ficha
La historia
En 1894 Bulgaria apenas empezaba a existir como país. Era principado desde 1878, y Sofía se había convertido hacía poco en su capital. Mrkvička pintó a esta multitud en pleno festejo de pueblo, en torno al baile rápido y zapateado que los búlgaros llaman rachenitsa, con el bailarín de brazos abiertos mientras los músicos y los parroquianos lo animan. Fíjese en la figura que baila en el centro. Una hipótesis que ha cobrado fuerza en los últimos años sostiene que se inspiró en James Bourchier, el corresponsal irlandés del londinense The Times que se había instalado en Sofía y llegó a ser el amigo extranjero más fiel del país. Bourchier y el pintor se trataban mucho y recorrían juntos las tabernas de la capital, y los retratos del periodista comparten las facciones alargadas del bailarín. Nada lo demuestra, y bien podría ser un aldeano cualquiera al que el pintor observó. Bourchier amó esta tierra hasta el final. Pidió ser enterrado cerca del monasterio de Rila, en las montañas al sur de Sofía, y su tumba sigue allí entre los abetos.

