
Diego Velázquez · PD
Retrato de don Luis de Góngora
Ficha
La historia
En 1622 Velázquez, recién cumplidos los veintitantos y aún instalado en Sevilla, hizo su primer viaje a la corte de Madrid. Su maestro y suegro, el pintor Francisco Pacheco, le pidió que volviera con un retrato de Luis de Góngora, el poeta más admirado y más temido de España, para entonces amargado por años de decepciones en la corte. Velázquez lo captó sin adornos, de mirada aguda y sin sonrisa sobre un fondo oscuro. En un primer momento le ciñó la frente con una corona de laurel, la del poeta, que luego borró y que hoy asoma en las radiografías. El parecido se comentó por todo Madrid, y en un par de años el joven sevillano estaba de vuelta en la corte para siempre, como pintor del rey.




