
Raphael · PD
Retrato de doña Isabel de Requesens y Enríquez de Cardona-Anglesola
Ficha
La historia
En 1518 Rafael dirigía el taller más concurrido de Roma, demasiado ocupado con los encargos papales para viajar. Cuando se quiso un retrato de la virreina de Nápoles, envió al sur a un ayudante de talento, Giulio Romano, reservándose para sí el rostro, como confirman los documentos de la época. La retratada es Isabel de Requesens, esposa del virrey español, aunque durante siglos se la confundió con otra belleza célebre, Juana de Aragón. Nos mira envuelta en un terciopelo rojo intenso, el cabello suelto, una logia sobre el jardín a su espalda. El cuadro viajó luego al norte como regalo diplomático al rey Francisco I de Francia, y así un retrato empezado en Nápoles acabó en las colecciones reales francesas, hoy en la sede del Louvre en Lens.




