
Diego Velázquez · CC0
Retrato del duque Francisco I de Este
Ficha
La historia
En el otoño de 1638, Francesco I d'Este, duque de Módena, llegó a la corte de Madrid buscando el apoyo de la monarquía española. Felipe IV lo recibió, le concedió el Toisón de Oro, la insignia que luce sobre el pecho, y encargó a su pintor de cámara, Velázquez, un gran retrato ecuestre. Aquel cuadro a caballo nunca llegó a terminarse. Sí quedó esta cabeza, pintada a toda prisa entre finales de octubre y comienzos de noviembre, antes de que el duque emprendiera el regreso a Italia. Velázquez la resolvió con pinceladas sueltas y rápidas. El duque se llevó este pequeño retrato a Módena, donde todavía se conserva.




