
Rembrandt · PD
Retrato de Herman Doomer
Ficha
La historia
Rembrandt firmó y fechó este retrato en 1640, en aquellos años de Ámsterdam en que los encargos aún llegaban sin parar. El modelo, Herman Doomer, no era un príncipe del comercio sino un artesano que se había hecho acomodado fabricando muebles y marcos chapeados en ébano, esa madera tropical oscura tan de moda entonces en la próspera ciudad holandesa. El trato era cercano. El hijo de Doomer, Lambert, aprendía por entonces a pintar en el propio taller de Rembrandt. Rembrandt pintó además a la mujer de Doomer, Baertje Martens, como pareja, y ese retrato está hoy en San Petersburgo mientras que este se halla en Nueva York. Fíjese en la luz que cae suave sobre el cuello blanco y el pelo gris, en la atención serena que Rembrandt dedicó a un hombre que trabajaba él mismo materiales finos y exigentes.




