
Valentin Serov · PD
Retrato de Ida Rubinstein
Ficha
La historia
En el verano de 1910, en un París rendido a los Ballets Rusos de Diáguilev, Valentín Serov pidió posar a la bailarina Ida Rubinstein, que la temporada anterior había deslumbrado como Cleopatra y como la esclava de Scheherezade. Ella aceptó posar desnuda, y Serov no buscó una belleza cálida al modo veneciano. La pintó alargada, angulosa, casi como una figura de friso egipcio, con el cuerpo de perfil y la mirada de lado, sobre un fondo desnudo. Es una de las obras mayores del Style moderne ruso, el art nouveau, y también un retrato de esa fascinación por lo exótico que los Ballets Rusos habían encendido en la ciudad. Serov terminó el cuadro un año antes de morir, en 1911, a los 46.


