
Diego Velázquez · PD
Retrato de Juan Martínez Montañés
Ficha
La historia
Hacia 1635, Juan Martínez Montañés estaba en Madrid por un encargo muy preciso de la corte. El escultor sevillano había sido llamado para modelar un busto en barro de Felipe IV, que el escultor florentino Pietro Tacca usaría para el gran monumento ecuestre de bronce que hoy sigue en la Plaza de Oriente. Velázquez lo retrata en pleno trabajo, vestido de negro, con cuello blanco y una herramienta de modelar en la mano. Lo más llamativo es que el rostro de Montañés y su mano aparecen terminados con gran cuidado, mientras el busto del rey queda en un estado apenas esbozado. Estudios recientes proponen que esa interrupción pudo ser intencionada. Velázquez, como oficial de corte relacionado con las imágenes reales, quizá evitó concluir la efigie del monarca mientras Montañés todavía la estaba formando en barro.




