
Jacques-Louis David · PD
Retrato de Madame Récamier
Ficha
La historia
París, 1800. Napoleón gobierna como primer cónsul y Juliette Récamier, esposa de un banquero, tiene uno de los salones más brillantes de la ciudad. Jacques-Louis David, el pintor más poderoso de Francia, empieza su retrato. La sienta descalza sobre un diván sin respaldo, vestida de blanco a la manera antigua, y deja el fondo casi vacío. Pero el cuadro nunca llegó a terminarse. Se cuenta que a ella le cansaba la pose, y que además encargó otro retrato a Gérard, alumno de David; el maestro, molesto, dejó su tela como estaba, con la cabeza acabada y el resto apenas esbozado. De aquel encargo quedó algo más que la pintura: el mueble en el que se recuesta, un diván bajo de dos cabeceras, terminó llamándose precisamente récamier. David conservó el retrato en su estudio, y allí seguía, inconcluso, cuando el pintor marchó al exilio de Bruselas años después.




