
Jacques-Louis David · CC0
La muerte de Sócrates
Ficha
La historia
Jacques-Louis David terminó este cuadro en 1787, dos años antes de que estallara la Revolución francesa, en un París donde ya se discutía acaloradamente sobre la virtud, la ley y el sacrificio por el bien común. David eligió un episodio de la Atenas antigua: el filósofo Sócrates, condenado a muerte por la ciudad, se dispone a beber la cicuta. En lugar de mostrarlo abatido, David lo pinta erguido, señalando al cielo mientras sigue enseñando, y con la otra mano ya tendida hacia la copa del veneno que le acerca un discípulo con el rostro vuelto para no mirar. Los seguidores a su alrededor se derrumban de dolor. Él, no. Era exactamente la lección que aquel momento quería oír: la firmeza ante la muerte por fidelidad a un principio. El pintor cuidó cada gesto y cada pliegue con un dibujo tan nítido que la escena parece esculpida. Al fondo, subiendo una escalera, se aleja una figura encorvada. Es Jantipa, la esposa de Sócrates, a quien acaban de despedir de la celda.




