
Diego Velázquez · PD
Retrato de Felipe IV en Fraga
Ficha
La historia
En junio de 1644 la corte española estaba en campaña. Felipe IV había llevado a su ejército al frente de Aragón contra los franceses, y tras recuperar la plaza de Lérida quiso un retrato. Velázquez lo pintó en Fraga, un pueblo pequeño, en una habitación mal iluminada y en apenas tres sesiones. El rey viste el traje de campaña, en plata y rosa, con el rojo y el oro que recuerdan los colores de Aragón, resuelto con esas pinceladas sueltas y rápidas del último Velázquez. Terminado a toda prisa, el lienzo se envió a Madrid antes que el propio monarca y se expuso en una iglesia para una misa de acción de gracias, ocupando el lugar del rey ausente como si estuviera presente. Ya en el siglo XX, Henry Clay Frick lo compró para su casa de Nueva York.




