
Jacques-Louis David · PD
Retrato del papa Pío VII
Ficha
La historia
En diciembre de 1804 el papa Pío VII hizo un viaje extraordinario: cruzó los Alpes hasta París para asistir a la coronación de Napoleón como emperador. Fue una escena célebre, porque en plena ceremonia, en Notre-Dame, Napoleón tomó la corona de manos del pontífice y se la ciñó él mismo. Jacques-Louis David, pintor oficial del régimen, preparaba entonces su enorme lienzo de aquella coronación y necesitaba estudiar de cerca al Papa. De esas sesiones nació también este retrato, en el que Pío VII aparece sentado, con la esclavina roja y el rostro fatigado de un hombre mayor lejos de Roma. Pocos años más tarde aquella alianza se rompería, y Napoleón acabaría haciendo arrestar al mismo Papa que ahora posaba para su pintor.




