
Gian Lorenzo Bernini · PD
Retrato del papa Urbano VIII
Ficha
La historia
Cuando Maffeo Barberini fue elegido papa en 1623, escogió el nombre de Urbano con intención. Remitía a la idea clásica de urbanitas, la amabilidad y cortesía propias de un espíritu moderado, frente a la rusticitas, la mala educación. El museo sugiere que era también un aviso a sí mismo, un freno para un carácter demasiado severo. Bernini lo pintó hacia 1631 o 1632, con la muceta y el camauro rojos que el papa vestía fuera de las ceremonias, y le pone cara a esa idea. Es un rostro luminoso y acogedor, como si el pontífice esperara con paciencia a que alguien se fijara en él. Cuando uno lo hace, el hombre y el cargo empiezan a superponerse. El lienzo es pequeño, de unos 70 centímetros de alto, y el Estado lo compró en 1930.




