
Yelkrokoyade · CC-BY-SA-3.0
Retrato del príncipe Felipe Próspero
Ficha
La historia
El niño de este retrato es Felipe Próspero, hijo de Felipe IV y, tras años sin un varón vivo, la gran esperanza de la monarquía española. Velázquez lo pintó en 1659, cuando tenía unos tres años. De su ropa cuelgan campanillas y amuletos, un cuernecillo y una higa de azabache, prendidos para protegerlo, porque el niño era enfermizo. En una butaca, a un lado, un perrillo mira al espectador con una viveza que contrasta con la palidez del príncipe. Toda esa red de talismanes no bastó. Felipe Próspero murió a los cuatro años, en 1661, sin llegar a heredar el trono. Fue uno de los últimos cuadros que pintó Velázquez, que moriría al año siguiente.




